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Miles de señales de calle duplicadas complican la orientación en la Ciudad de México
Miles de placas idénticas, puntos de referencia repetidos e imágenes públicas duplicadas están socavando silenciosamente la navegación urbana y la identidad cívica en la megalópolis, y la solución resulta más difícil de lo que parece.
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Camine diez cuadras por Tepito o cruce el puente peatonal de Insurgentes Sur y Metro Sevilla, y es probable que vea la misma placa azul y blanca dos veces, a veces tres, en una sola cuadra. La Ciudad de México tiene un problema documentado de señalización duplicada, y la dependencia formalmente responsable de resolverlo, la Secretaría de Obras e Infraestructura de la Ciudad de México (SOBSE), lleva desde principios de 2025 auditando silenciosamente cientos de colonias. La auditoría abarca al menos 22 de las 16 alcaldías de la ciudad, un conteo burocrático que de por sí dice mucho sobre la complejidad estructural del asunto.
El momento no es menor. La Ciudad de México está en plena transformación para convertirse en sede del Mundial de Fútbol FIFA 2026, el Estadio Azteca —en Xochimilco, colindante con Coyoacán— ya recibe delegaciones internacionales y se esperan decenas de miles de visitantes extranjeros durante julio y agosto. La señalización de orientación duplicada, los íconos repetidos, los códigos QR redundantes y los tableros direccionales colocados por distintos contratistas en el marco de contratos gubernamentales superpuestos generan una confusión real entre quienes no saben de antemano que la Calzada de Tlalpan y la Avenida Tlalpan a veces aparecen como rutas distintas en la señalética de la ciudad, pese a compartir largos tramos del mismo pavimento.
El problema no es meramente estético. Urbanistas que colaboran con el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP), el organismo oficial de planeación creado durante el primer impulso legislativo de la administración Sheinbaum en 2019, han señalado que la duplicación de imágenes públicas contribuye a los retrasos en la atención de emergencias. Cuando ambulancias y despachadores de policía reciben direcciones vinculadas a identificadores de calle duplicados, el enrutamiento de respuesta puede entrar en bucle. Las colonias de Iztapalapa, ya bajo presión por la prolongada crisis de agua en la alcaldía, registraron la mayor densidad de señalización contradictoria según documentos de trabajo internos del IPDP que circularon entre las oficinas de las alcaldías el pasado diciembre.
Cómo se compara la Ciudad de México con Bogotá, Seúl y Lagos
Otras grandes ciudades han enfrentado versiones de este problema. La Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá puso en marcha un esfuerzo sistemático de deduplicación en 2022, luego de que la rápida expansión del TransMilenio dejara decenas de mapas en zonas de estación con iconografía copiada o contradictoria. La capital colombiana eliminó aproximadamente 1,400 puntos de referencia duplicados de su base de datos de señalización en 18 meses, según cifras publicadas por el propio gobierno distrital. El enfoque de Seúl fue más centralizado: el Gobierno Metropolitano vinculó toda su auditoría de imágenes públicas a una plataforma GIS única administrada por el Instituto de Seúl, con la que cruza información de placas físicas contra datos satelitales dos veces al año desde 2021.
Lagos es el contrapunto aleccionador. La capital comercial de Nigeria, comparable a la Ciudad de México en escala y fragmentación de gobierno, ha tenido dificultades para coordinar entre el gobierno del estado de Lagos y sus 20 áreas de gobierno local en algo parecido a una base de datos unificada de señalización. El resultado, documentado por investigadores urbanos de la Universidad de Lagos, es una ciudad donde el mismo cruce puede aparecer con cuatro nombres distintos según qué autoridad instaló la placa más cercana. La Ciudad de México corre un riesgo similar si la SOBSE y el IPDP no alinean sus procesos de auditoría paralelos, que actualmente operan en plataformas de software distintas y con calendarios fiscales diferentes.
La cuestión económica tampoco es menor. Reemplazar una sola placa de calle en la CDMX cuesta entre 1,800 y 3,200 pesos, dependiendo del contrato de proveedor de cada alcaldía, según registros de licitación disponibles públicamente en Compranet correspondientes a 2025. Si se multiplica esa cifra por los más de 6,000 letreros duplicados o en conflicto identificados en el estudio preliminar de la SOBSE, el proyecto de deduplicación podría superar los 15 millones de pesos antes de incluir la mano de obra de instalación, una cifra que requerirá una asignación presupuestal formal en el ciclo del presupuesto de la ciudad para 2027.
Qué viene para vecinos y negocios
El paso más práctico a corto plazo para los vecinos, particularmente en Iztapalapa, Gustavo A. Madero y los densos corredores a lo largo del Eje 8 Sur, es reportar señales repetidas o incorrectas a través de la aplicación CDMX, que canaliza las quejas a la alcaldía correspondiente en un plazo de 72 horas, conforme al estándar de servicio publicado por la ciudad. Los negocios ubicados en calles con identificadores duplicados deben verificar su dirección oficial en la base de datos del Registro Único de Establecimientos Mercantiles (RUEM) para evitar confusiones en entregas y servicios de emergencia ante la llegada masiva de visitantes durante el Mundial. La SOBSE ha indicado que priorizará las correcciones en un radio de 5 kilómetros alrededor del Estadio Azteca y la zona del Fan Fest en el Zócalo antes de los partidos inaugurales del torneo, a mediados de julio.